Hasta acá llego:
este es el punto donde todo se desintegra,
se desmorona, se desarma y continúa.
Me cansé de mi cansancio,
vivir la vida cual si fuera apenas un sueño
mientras duermo con los ojos abiertos
es una traición a mi cabeza.
Supongamos que tampoco tengo un puerto al que arribar,
es verdad,
carezco tanto de dirección como de sentido.
Pero, ¿cómo hacer que mis pies
encuentren su rumbo en caminos tan colmados de huellas?
No me hablen. No me toquen.
No intenten conocerme, por dios.
Mientras espero al vacío y al abismo
quiero recorrer estos puentes sola,
quizás ebria de tanta sensación.


No hay comentarios:

Publicar un comentario