Hasta acá llego:
este es el punto donde todo se desintegra,
se desmorona, se desarma y continúa.
Me cansé de mi cansancio,
vivir la vida cual si fuera apenas un sueño
mientras duermo con los ojos abiertos
es una traición a mi cabeza.
Supongamos que tampoco tengo un puerto al que arribar,
es verdad,
carezco tanto de dirección como de sentido.
Pero, ¿cómo hacer que mis pies
encuentren su rumbo en caminos tan colmados de huellas?
No me hablen. No me toquen.
No intenten conocerme, por dios.
Mientras espero al vacío y al abismo
quiero recorrer estos puentes sola,
quizás ebria de tanta sensación.


Rescate




Las piernas tiemblan.
¡Oh, vida, no me dejes revolcarme en esta satisfacción,
no me dejes pretender mas de lo que merezco!
No debo mirar hacia arriba:
enterrame en la noche pura de la angustia entre los huesos.
No me dejes sonreir, no me dejes comer,
no me des mas que el vacio mismo.
Y me veo girar entre zapatos, uñas, aros,
vestidos, horarios, tiempo,
sonriendo en este rostro tan ajeno.
Cariño, despellejame las risas hasta que sangren mis palmas.
Las piernas tiemblan.
Lunes a viernes, sol tras sol,
y vos como estas?, me alegro muchisimo, no te preocupes, todo va a ir bien, soy un individuo sumamente feliz, independiente, mi autoestima vuela y mis pies bailan, me encanta pasar tiempo con ustedes, son realmente interesantes, te dije que todo va a mejorar, la vida es linda, despreocupate.
Vida, no me lo permitas.
Arrancame la mirada de las estrellas
y recordame donde fue que me quebraron,
invadime, cortame, ahogame,
viola con tu carne podrida mis vestiditos de muñeca.
Las piernas tiemblan.
Quizas cuando todo termine de derrumbarse
creca una verdadera flor en mi pupila.
Amor, te lo ruego,
mutilame hasta hacerme hermosa.